Habian cerca de treinta personas con las cuales
no habia hablado en esa habitacion, no se si fue
la apatia que tenia de hacerlo o la timidez que
me embriaga a mas no poder... no se como pero lo
intente y comenze a hablar con una señora de unos
cincuenta años aproximadamente, creo que lo que
mas me intrigo acerca de aquella señora fue la
forma como te miraba... parecia extremadamente
triste pero su voz y su sonrisa siempre existente
te confudia y te hacia repensar sobre su condicion
emocional actual, no pude enteder muy bien su
historia... mas que todo hablo sobre sus hijos y
su vida tranquila como profesora en la ciudad.
Luego de hablar con aquella señora se me acerco
un joven masomenos de mi edad, parecia preocupado
y con la expresion en la cara de 'que diablos hago
en este lugar', como adivine su idea antes de que
pronunciara le dije algo como: no te preocupes, yo
tambien no tengo la menor idea, solo se que por
algo entre y era buscar alguna historia con la cual
pueda reflexionar o escribir y hacer de ella un gran
cuento, que te parece si me cuentas la tuya y salimos
de este lugar antes de que algun conocido nos vea.
Solo sonrio nerviosamente, talvez como yo lo hubiera
hecho, buscamos la salida del gran salon, llegando a
la puerta me di cuenta que estaba a punto de entrar
a un infierno lleno de autos y postes de luz con
mucho ruido y que solo entre a aquel lugar para huir
al menos unas horas de mi vida y no para encontrar otra
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